Este post se corresponde con el pretendido y anunciado "La gente pobre de espiritu alimenta su pobreza en su propia miseria". Pues sí, las personas que sufrimos debilidades en el espiritu solemos alimentarlas a base de las peores cosas que nos hagan miserables.
Me gustaría no tener que reconocerlo, me gustaría mucho mucho, pero me siento terriblemente miserable (1 y 2). Hubo un tiempo en el que estuve absurdamente preparado para las guerras, o creo que lo estuve, quizá sólo es algo que quiero creer, pero a día de hoy no me gusta nada la parafernalia bélica. Destesto sentirme igual que Obi Wan al final del Episodio 3 después de derrotar a Anakin, intentado hasta el final no caer en una situación que le horrorizaba. Gritando desesperado "Tú eras mi hermano, yo te quería", porque eso era lo realmente importante, no la traición a la República, seguramente ni el exterminio de la orden Jedi, lo importante era que para Obi Wan él era alguien importante a quien quería. No puedo evitar sentirme apenado por la persistencia en actitudes agresivas, por la poca movilidad hacia la paz, que entiendo como prácticas que pueden volver a las personas que las practican miserables (1 y 4). Y aquí en mi trono de papel alimento mi pobreza con la miseria que siento (y con lo tonto que me siento, aunque eso no forma parte de esta escena directamente, y realmente es lo menos importante), independientemente de que me vea asistido por la razón, independientemente de que en teoría no debiera importarme.
Siempre nos faltaron las palabras, y cuando las intentamos siempre acabaron en silencio o en algo mucho peor, como aquella vez antes de que se pusiera el sol en un local con nombre en latín. Reconozco que me hace miserable (4) mi dureza para aceptar disculpas sin propósito de enmienda firme, pero mucho más miserable (1 y 2) me hace intentar seguir la senda de las cosas pedidas a la puerta de casa cuando ya ha salido el sol y acabar así, con un poco cara de tonto y esperando a que alguien venga a recoger los vasos rotos y a reparar la gotera de una puta vez.
"Qué hay en dos amigos cuando después de todo parecen perdidos y prefieren a otros Qué dan lerdas manos ignorando lo dado, si antaño se estrecharon ahora estan engañados. ¿Qué les hizo alejarse de su orilla intranquila? Tansiquiera un instante piensan en esos días.
Siempre es la misma función, el mismo espectador. El mismo teatro en el que tantas veces actuó..."
Un paseo sin destino, sólo un rumbo imposible como lo es volver atrás. Nunca va la arena hacia arriba... nunca; y la distancia lo es todo, todo lo que no se puede tener.